La directora de la Liga Protectora de Animales de Barcelona, ​​Mercè Hernández, lamenta que el número de perros abandonados en Barcelona no se ha reducido y reclama ‘castraciones masivas’

Las campañas de concienciación respecto a perros abandonados en Barcelona y el resto del país han servido de bien poco. Desde el famoso ‘Él no lo haría’, donde se veía la triste mirada de un perro abandonado en medio de la carretera, se han destinado muchos recursos para tratar de mentalizar a las personas que hay que pensárselo muy bien antes de tener un perro y que hay que tener presente que nunca se podrá abandonar. Pero los resultados de tantos esfuerzos han sido muy pobres. En Barcelona y en el conjunto de todo el Estado, se siguen abandonando animales domésticos que, en algunos casos, acaban viendo pasar toda su vida desde una fría jaula esperando que un voluntario los saque a pasear unos minutos al día. Comprados como si fueran juguetes y abandonados como un coche teledirigido que ya no funciona.

La perrera municipal de Barcelona no acepta perros. Recoge sólo perros abandonados en Barcelona en la vía pública, pero nadie puede ir a entregar allí su perro aunque ya no pueda hacerse cargo. La protectora, en cambio, sí que los acepta, siempre y cuando tenga espacio disponible. Actualmente, tiene 65 perros y 180 gatos. La media de perros que dan en adopción cada mes es de unos 25 y tienen una larga lista de espera que dura meses de gente que quiere desprenderse de su perro. Si cada mes salen 25 en adopción, entran 25 más. “Al día recibimos unas 70 llamadas de personas que nos quieren entregar a su perro”, explica Mercè Hernández, la directora de la protectora. Pero no los pueden aceptar todos por una cuestión de espacio y de recursos. “Sólo aceptamos los animales que podemos cuidar bien”, dice Hernández.

Los recursos para mantener su tarea llegan gracias a los socios, a los voluntarios y en alguna pequeña subvención que les da la administración pública. Hace 23 años que Hernández trabaja por el centro y está harta de oír los principales argumentos por los que la gente termina decidiendo que no puede seguir teniendo un perro.

Desde su experiencia, el principal motivo de abandono es haber confundido el perro o el gato con un hijo o hija. “Hay parejas que tienen un animal doméstico como si se tratara de un hijo -explica Hernández- pero cuando la mujer se queda embarazada, el animal les molesta”. En estos casos, uno de los argumentos que más se utilizan para desprenderse de los perros y gatos es que los niños pueden tener alergias pero, en realidad, esta problemática no es muy común y algunos médicos, incluso, defienden que la presencia de animales en el entorno del recién nacido es positiva porque ayuda a desarrollar el sistema inmunológico. Los otros casos que provocan que las personas no quieran seguir teniendo perros son las separaciones de pareja, los cambios de domicilio, los cambios de país y también los abuelos que en la residencia o mueren. “Sus hijos nos vienen a llevar el perro que tenía su padre pero nunca nos llevan la herencia”, lamenta Hernández.

Entre los casos más tristes, está el del Pinyol, un Pit Bull de diez años de edad que vive en la protectora desde que tiene un mes y medio de vida. Con mucha probabilidad, el cáncer que ahora sufre obligará a sacrificarlo. “Si sigue así, en unas semanas lo tendremos que dormir”, dice Hernández. El perfil del perro que se abandona es el de un macho, mestizo, de tamaño medio y de unos ocho meses.

Desde su punto de vista, para evitar los perros abandonados en Barcelona habría que potenciar las “castraciones masivas”, ya que el principal problema son las camadas no deseadas. Si las perras no se pudieran quedar embarazadas, los abandonos se reducirían notablemente, considera Hernández, que asegura que esta política ya se lleva a cabo con los gatos y se nota.


Fuente : Tincungos.org


Publicado: 5 de Abril de 2016